(VIDEO) ¡Atendé quién es el peluquero de Marilina Bogado!

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Diana Quintana habló sin filtros y dejó en claro que el amor ya no la sorprende con espejitos de colores. La modelo recordó viejas decepciones, marcó límites y mostró una versión más fuerte y decidida. “Alguna vez me vendieron humo en nombre del amor, pero ya no más”, disparó, y se armó.

– Diana, después de esa frase tan contundente, ¿qué cambió en vos?

-Cambió todo. Antes creía en promesas lindas, en palabras que sonaban a futuro, pero hoy miro hechos. Aprendí a no enamorarme de discursos armados. Si alguien quiere estar conmigo, que lo demuestre con acciones reales, con presencia y respeto.

-¿Te sentís más desconfiada o más madura?

-Un poco de las dos. La experiencia te pone una coraza, pero también te da claridad. No es que cierre la puerta al amor, simplemente ahora tengo el filtro mucho más fino y ya no compro cualquier fantasía.

-¿Quién te vendió humo?

-Más de uno intentó. Algunos con flores, otros con promesas de eternidad, otros jurando exclusividad. Pero el tiempo acomoda todo y te muestra quién era real y quién puro marketing.

-¿Perdonarías una nueva mentira?

-Depende de la gravedad, pero te soy sincera: hoy mi paciencia es cortita. Cuando una ya pasó por lo mismo varias veces, entiende las señales rápido y decide no volver a tropezar.

-¿Seguís creyendo en el amor verdadero?

-Sí, claro que sí. No me volví una piedra. Solo que ahora sé que el amor verdadero no necesita tanta publicidad, se nota en lo cotidiano, en cómo te cuidan.

-¿Cómo tendría que conquistarte alguien hoy?

-Con coherencia. Que lo que diga y haga vaya de la mano. Me seduce más un gesto sincero que mil mensajes llenos de fueguitos.

-¿Te costó levantarte después de esas decepciones?

-Muchísimo. Una queda golpeada en el orgullo y en el corazón. Pero también descubrí una fuerza interna que no sabía que tenía, y eso me hizo valerme mucho más.

-¿Te cerraste a las relaciones?

-No, para nada. Estoy abierta, pero alerta. Disfruto conocer gente, salir, reírme, pero ya no me entrego a ciegas como antes.

-¿Te buscan más ahora que te ven firme?

-Puede ser. La seguridad atrae, y cuando una mujer sabe lo que quiere, genera otro tipo de interés. Igual, no cualquiera pasa el casting.

-Si ese que te vendió humo vuelve arrepentido, ¿qué pasa?

-Le deseo suerte… pero conmigo ya no. Hay trenes que pasan una sola vez y el mío ahora va directo hacia alguien que realmente valga la pena.

 

 


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