«Era como un psicópata, errante». Así acabó con su vida Fernando Peña, causante de los tres asesinatos de los chilomeches, en 52 y 5, donde estaba su hija Laural y el dinero que ahorraba su familia. La casa se movió. Peña aceptó el cargo de peligro en su intervención antes de que el jueves finalice el juicio a su cargo y a otras dos personas que han sido detenidas en los juzgados de Guadajara. El autor confeso de uno de los crímenes más escandalosos de los últimos años ha revelado todo sobre las «distracciones» que tuvo desde los 14 años.
«Me encantó la locura», dijo en repetidas ocasiones para aprovechar los acontecimientos de la medicación prescrita por Loyena. «Golpeaban todo lo que se movía y les gritaban», confirmó para explicar a 29. El jefe, que acaba de responder preguntas de la defensa y de los jueces, no recuerda cómo murieron Elvira y Laura, quienes tienen 14 y siete heridas respectivamente. Peña dice que su intención no era matar, sino esconderse, y que pensó que la casa estaba vacía. Dijo que siempre porta un arma para robar a alguien, pero niega que el cuchillo sea suyo. «No tengo eso», dijo.
Peña ha citado la «decepción» de la drogadicción como causa de muerte, aunque el tratamiento que le dieron los médicos tras su arresto puede no indicar ningún cambio en la causa. «Con la cocaína, te crees el rey del mundo», le dicen brevemente, describiendo la «desesperación» que sintió por seguir usando el dinero que conoció con «DODGG. Su objetivo, dijo, es tomar el dinero, irse rápidamente y salir».
Peña ha entregado sólo 20.000 euros a la gente que vivía en los pueblos esa noche para intentar reparar, dijo, los daños causados. Cuestionados por la defensa, peritos del Nacional también se presentaron y comprobaron la presencia del farmacéutico y confirmaron que contiene metavitaminas, además de metamina y alcohol. Los cambios por el consumo de drogas también se han descrito bajo el tema de lo que sucede.
También han declarado en el juicio los otros dos, Christian y David, a los que la fiscalía señala como «colaboradores elegibles» por el asesinato del natalicio del pueblo, y a quienes Peña intentó matar. Christian, quien se considera la persona que puede explicar el lugar del robo era amigo de Laura, negó tener conocimiento del robo. Esa noche, confirmó, él también estaba en casa. David, el tipo que llevó a Fernando de Villaando a Villarú y que luego se irá, se levanta del plan para matarlo: «Siempre hablamos de esto, viajo con droga y luego no hago nada». El juicio se reanudará el lunes con los alegatos finales, si fuera necesario, de los acusados.