Tras varias semanas de cálculos políticos en los pasillos del Congreso, 78 firmantes se han reunido para discutir siete motivos contra el presidente de Perú, José Jerí, por sus reuniones secretas con empresarios chinos de dudosa trayectoria, en el llamado Chifagate -en referencia a los restaurantes chinos llamados chifas-. El Parlamento está de receso, por lo que será sorprendente el episodio de este martes 17 de febrero a las 10 horas, en el que se decidirá el destino de Jerí.
Si Jerí cae en cualquiera de estas opciones, podría representar la segunda reorganización de la política peruana en sólo cuatro meses. A mediados de octubre, Dina Boluarte fue despedida por no poder afrontar la inseguridad de los ciudadanos en otra crítica. Jerí, cuyo disgusto creció del 43% al 61% en el último mes, atraviesa su periodo más débil. Si el proceso parlamentario tiene éxito, Perú tendrá su octavo presidente en diez años y próximamente, en julio, sumará un noveno. Sí, los nominados.
La invitación fue anunciada por el presidente de la Cámara, Fernando Rospigliosi, a través de sus redes sociales. «Quienes promueven la oposición, que cometieron varios errores, los corrigieron y presentaron la propuesta en siete secciones diferentes (no es costumbre, pero sí se acepta), con 78 firmas, el mínimo requerido», escribió. El acto no estuvo exento de polémica. El jueves, cuando los promotores dijeron que habían alcanzado el número requerido, Rospigliosi confirmó que sólo 29 eran válidos, lo que los obligó a repetir el proceso.
El escándalo parlamentario comenzó a finales de enero, cuando los noticieros difundieron imágenes del presidente entrando al distrito limeño de San Borja para reunirse con el empresario chino Zhihua Yang. La reunión no estaba en la agenda oficial y no se llevó a cabo en la Casa de Gobierno, lo que generó dudas sobre la naturaleza y transparencia de la reunión.
Los únicos partidos que quedan fuera del camino para derrocar a José Jerí son Somos Perú -el partido del presidente- y Fuerza Popular, el partido liderado por Keiko Fujimori. A la petición se sumaron otros órganos parlamentarios, con distintos matices y niveles de apoyo.
Si la propuesta es aprobada por al menos 66 votos, Jerí dimitirá antes de que termine su mandato y el Congreso seguirá eligiendo al nuevo jefe del Parlamento, que recibirá la presidencia de la República hasta el 28 de julio, para que sea el Presidente de la República y el Congreso elegirá inmediatamente un nuevo Presidente que será el Presidente de la República, nos guste o no.
El propio Jerí compareció ante la Comisión de Auditoría del Parlamento para dar explicaciones. Allí reconoció que fue un “error” que las reuniones con el empresario se realizaran afuera de la Casa de Gobierno, pero negó que haya hecho algo malo. «Admito mi culpa, pero la culpa no es un delito», afirmó ante el Parlamento. El Presidente también dijo que el asunto fue utilizado con fines políticos para impedir las elecciones previstas para abril y dijo que no dimitirá, porque hacerlo sería como admitir actividades ilegales.
El debate político está relacionado con el juicio abierto. Este viernes, la Fiscalía General de la Nación inició una investigación preliminar contra Jerí en un caso que se dice ha escalado. La investigación se llevará a cabo dentro de 90 días y quieren saber si el presidente interfirió de manera inapropiada con al menos 11 personas que eran empleadas de mujeres que lo conocieron en el palacio y encontraron trabajo en varias agencias gubernamentales.
Las auditorías fiscales y las agendas políticas en el Congreso añaden complejidad y confusión a una situación ya marcada por la polarización. La reunión sorpresa del 17 de febrero será decisiva. Esto último explicará la perpetuidad de Jerí en la Presidencia, así como el rumbo del país, que en dos meses deberá elegir un nuevo presidente.