El gobierno de Petro suspendió el financiamiento para la educación superior de la Fundación Colfuturo

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Colfuturo, fundación privada que ha financiado la educación superior en el exterior de casi 25.000 colombianos durante más de veinte años, ya no contará con el apoyo del Gobierno Nacional. Así lo anunció la organización este martes, en un comunicado que dice que el grupo 2025 será el último en recibir apoyo gubernamental. “A partir de 2026 afrontaremos una nueva etapa, que nos exige definir cómo podemos trabajar por nuestra cuenta”, señala en el documento Jerónimo Castro, director general de Colfuturo. La noticia se refiere al nuevo golpe del Ejecutivo Gustavo Petro a la educación superior, que va en aumento en un entorno muy difícil.

El Programa de Crédito de Becas (PCB) ofrecía hasta el 100% de la matrícula en programas de maestría y doctorado en muchas universidades de todo el mundo. Colfuturo ofreció préstamos por 50.000 dólares (186 millones de pesos) con la principal condición de que, una vez finalizados sus estudios, los becados regresen a Colombia para aplicar lo aprendido en el exterior.

En total, la colaboración entre la fundación y el Gobierno alcanzó los 892 millones de dólares en 25 años. Ahora, todo el proyecto está en su apogeo. «Pasamos de apoyar a miles de estudiantes -el año pasado fueron unos 2.000- a una cifra que, dependiendo del dinero que consigamos, serán cientos, ya no miles», admitió Castro en una entrevista. Tiempo.

El anuncio de la suspensión ha sido ampliamente criticado por académicos y políticos. El segundo canciller del Gobierno de Petro, Luis Gilberto Murillo, dijo que él también recibió la educación de Colfuturo. «Estos programas son dinero para comprar talento. Colombia debería promover estas oportunidades con la ayuda del gobierno y la cooperación internacional. Muy triste». Por su parte, la ministra opositora Catherine Juvinao afirmó que «para este Gobierno la educación es sólo una forma de pensar». «Están dispuestos a expulsar a miles de jóvenes honestos que sólo quieren aprender, porque no están trabajando en lo que quieren», afirmó en X.

Gustavo Petro enarboló la bandera de la educación cuando asumió la Presidencia. Muchos de sus candidatos eran jóvenes estudiantes, muchos de los cuales estaban hartos de la falta de acceso y el alto costo de la educación superior. Pero aún quedan muchas promesas, como admitió el propio presidente: las nuevas universidades que prometió el presidente en zonas remotas, como el Catatumbo, no existen; La modificación de la Ley 30 para reformar la educación superior quedó reducida a dos temas; Un proyecto de ley que establecía la educación como un derecho fundamental fracasó en el Congreso.

La suspensión del contrato con Colfuturo se suma a otro problema importante este año que ha afectado a estudiantes de bajos recursos que necesitan asistencia pública para asistir a la universidad. El Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) anunció a principios de año que la crisis económica impedía seguir pagando intereses por los préstamos que conceden cada año cientos de miles de jóvenes. En 2023 y 2024, el Gobierno invirtió cerca de 438.000 millones de pesos.

El Ministerio de Ciencia, encargado de financiar a Colfuturo, respondió criticando la decisión. «Es falso que el Gobierno esté retirando la educación superior a los nuevos médicos en Colombia. En 2026, el Ministerio abrirá una nueva convocatoria para médicos, como parte del compromiso con la ciencia, el conocimiento y las habilidades de las personas en el país», dijo la ministra Yesenia Olaya. Y agregó: «Lo que termina pasando es quitarle las herramientas de capacitación de las manos al pueblo, lo que llevó a la centralización y al conflicto».

Hasta ahora, el director Castro respondió que el acuerdo con el Ejecutivo no se trataba de deportación, sino de «una asociación». Asimismo, destacó la conversación con Tiempo que «no es un programa de alta calidad». «Este año, el 65% de los beneficiarios provienen de familias de estrato 1 al 4. En cuanto a la centralización, sólo el 46% de los beneficiarios provienen de Bogotá. El resto proviene de todas partes del país», defendió.

La mañana de este miércoles, el ministro Olaya analizó estas cifras en varias publicaciones en redes sociales, asegurando que el proceso en sí está «corregido». Según la organización, «el 80% de los beneficiarios se radicaron en Bogotá y Antioquia, y cerca del 60% pertenecía a los estratos 4, 5 y 6». Para Olaya, «esto demuestra que el modelo favorece a las clases medias y altas, que tienen pocas posibilidades de garantizar la inclusión social y la movilidad ascendente» y por eso decidió frenar la inversión, no por falta de dinero.

Hasta que se anuncie el nuevo programa de estudiantes de doctorado, cientos de personas verán desaparecer su oportunidad de realizar una maestría en el extranjero. Según el director de Colfuturo, a partir de 2026 podrá pagar la matrícula de 300 estudiantes, un 85% menos que la cifra actual.


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